El lince ibérico
Hace 15 años, apenas quedaban un centenar de linces ibéricos (Lynx pardinus) en libertad. El año pasado, la población ascendió hasta 440 según datos de Life+Iberlince. Un crecimiento sostenido que ha conseguido sacar a la especie del nivel "en peligro crítico". Hoy se encuentra en la categoría "en peligro".
"Podemos decir que la especie ha salido de la UCI pero está ingresada en planta y mantiene la gravedad, aunque evoluciona favorablemente", señala a EL ESPAÑOL José A. Godoy, investigador científico de la Estación Biológica de Doñana (CSIC).
En 2002, los ejemplares –que fundamentalmente se reparten entre Sierra Morena y Doñana– vivieron su momento más crítico, al borde de la extinción. El esfuerzo de las administraciones autonómicas y estatales, con el asesoramiento científico y el apoyo económico, sobre todo por parte de la Unión Europea (con sus proyectos LIFE), consiguieron salvar a la especie de un destino fatal.
Entre las medidas que se llevaron a cabo destaca el programa de conservación ex situ, con el que se consiguió que nacieran los primeros linces en cautividad en 2006. "La viabilidad de la especie está lejos de ser asegurada y va a depender del éxito de las reintroducciones en marcha, es decir, de que estas poblaciones se establezcan, crezcan rápidamente y consigan conectar entre sí", apunta Godoy.

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