El oso panda gigante

El año pasado, el oso panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) logró pasar de estar catalogado como "en peligro" a "vulnerable". Según los datos de la IUCN actualmente existen unos 1.864 ejemplares. Una buena noticia porque significa que su población se está recuperando, pero no lo suficiente como para no estar vigilada.
"El hecho de que la especie haya descendido de categoría supone un avance y que el riesgo de extinción sea menor", comenta a EL ESPAÑOL Luis Suárez, responsable de Especies en WWF. "Pero la situación sigue siendo de cierta preocupación puesto que el total de pandas en estado salvaje sigue siendo bajo, su población sigue estando fragmentada y, en parte, vive en zonas no protegidas", añade.
La reforestación y la protección de los bosques chinos en los que habita, junto a los esfuerzos del gigante asiático por proteger a la especie han dado sus frutos, pero no serán suficientes de cara al futuro. En los próximos 80 años el cambio climático acabará con el 35% de los bosques de bambú en los que vive el mamífero. Y no es su única amenaza.
"Un tercio de la población habita en zonas que no cuentan con ningún tipo de protección. Esto unido a la fragmentación del territorio y al hecho de que la especie depende de los bosques de bambú donde se alimenta hace que su futuro sea aún incierto", alerta Suárez.
Ejemplar de oso panda cuidando de su cría.

El águila imperial ibérica

En nuestros cielos tenemos la suerte de poder contemplar el majestuoso vuelo del águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Tras muchos esfuerzos de las organizaciones conservacionistas, autoridades nacionales y autonómicas, la especie ha pasado de estar "en peligro" a ser "vulnerable".
"Aunque todavía no podemos decir que haya salido del riesgo de extinción, el número de parejas reproductoras ha mejorado sensiblemente a más de 400 y ha aumentado su área de distribución en la península ibérica, llegando a criar ya en Portugal", destaca a EL ESPAÑOL Nicolás López-Jiménez, responsable de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife.
Esta rapaz, endémica de la península, habita en la zona suroccidental, sobre todo en sierras con formaciones de monte mediterráneo y, en menor medida, en pinares del Sistema Central. Entre 2001 y 2012 la población española se calcula que creció un 135% según datos de BirdLife Internacional.
Sus principales amenazas son las electrocuciones por el tendido eléctrico y el veneno, las dos causas más importantes de muerte no natural. "Se sigue viendo afectada por las electrocuciones y envenenamientos pero su población ha dejado de descender para experimentar un ligero aumento después de años y muchos esfuerzos", alienta López-Jiménez.
El águila imperial es endémica de la Península.
El águila imperial es endémica de la Península.

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